23 ene. 2010

¿Quién me ha robado el “perejil”?

Siempre fue su característica tener el sueño pesado. Su marido le recriminaba específicamente eso, que durmiera como si no existiese el mundo.

Sin embargo, por suerte despertaba a una hora prudente, para ser más preciso alrededor de las nueve de la mañana.

El martes pasado se levantó de la cama, caminó al baño, se enjuagó la cara y en pocos minutos estaba en la cocina. Puso la tostadora en el fuego, y sintió unas ganas irrefrenables de tomar un jugo de naranja.

Abrió la puerta de la heladera y a primera vista encontró la mermelada, un dulce de leche, mayonesa, la mitad de una cabeza humana, una planta de lechuga, tres sifones de soda, una clavícula, y por fin, al fondo del estante las famosas naranjas.

Sacó las naranjas y puso el pan a tostar. Leyó el diario que su marido por gentileza había dejado sobre la mesa y se sintió rara. Algo estaba fallando. Efectivamente, al diario le faltaba la página que correspondía al horóscopo. Pensó “hoy no va a ser un buen día, mejor tomo un baño de inmersión antes de tener que prepararle el almuerzo a Enrique”. Volvió al baño, y puso a llenar la bañera. Mientras el agua alcanzaba un buen nivel fue hasta la habitación a buscar las pantuflas y la bata. En el placard junto a la bata, colgado de una percha que tenía la inscripción “Antigua Casa González – Sastrería”, se apreciaba un cuerpo humano en avanzado estado de “decaimiento” por así decirlo, sin la cabeza ni el pie izquierdo.

Patricia se desnudó, se puso la bata y las pantuflas. Caminó contenta hacia el baño, confiada en que el día horrible que había empezado sin la página correspondiente al horóscopo, podía mejorar, y más teniendo en cuenta que llevaba un pié izquierdo en el bolsillo derecho, tal como indicaba la revista Para Tí.

Se sumergió en el agua pensando qué le iba a cocinar a Enrique, pobre, tan trabajador, merecía un buen almuerzo. Escucha un ruido. Pasos. Enrique no podía ser… Vuelven los pasos. Aumentan la velocidad. Se abre la puerta del baño. Algo salta a la bañera, se hunde, parece que la quieren asfixiar. Logra reponerse y confirma lo peor: se metió el perro. Max, un ovejero belga de ocho años pegó un salto a la bañera provocando el rechazo de Patricia. Lo agarró del cuello y volvió a llevarlo al fondo. Sacó de la heladera la clavícula y se la tiró al perro para que se entretuviera.

“Este Enrique, siempre el mismo, se olvida de poner la traba en la puerta del fondo y sabe bien que sin traba el perro entra, mil veces le dije”.

Patricia fue hasta la habitación, se vistió y puso la mesa. Todavía faltaba una hora para que llegara Enrique pero ella quería sorprenderlo. Hizo una salsa “a la portuguesa” con tomate, cebolla y mucha pimienta. Sacó de la heladera la cabeza, fileteó pulcramente parte de los sesos y los metió en la olla. Se sintió a gusto, parecía que las cosas finalmente iban a dar un vuelco de mejoría. Peló las papas, preparo el aceite, picó el ajo para preparar la provenzal y cuando fue hasta la alacena, un grito estremecedor salió de su pecho: - ¿Quién me ha robado el perejil?

Cuando Enrique llegó Patricia lloraba con muestras de desconsuelo sentada en una de las sillas de la cocina. Enrique preguntó de inmediato:

- Mi amor, estás llorando, ¿qué pasó?

- - Un día horrible Enrique, horrible. Primero, el diario que no tenía la hojita del horóscopo, y vos bien sabés que no puedo empezar la mañana sin haber leído el horóscopo. Después, aún llevando la pata de la suerte como recomienda la revista Para Tí, mientras me daba un baño de inmersión para relajarme, se metió Max al agua. Le dí la clavícula que estaba en la heladera para que juegue, espero que no te moleste.

- - Pero no, mi amor, cómo me va a molestar. Aparte era de antes de ayer, estaba para…

- - Y para colmo de males, cuando voy a buscar el perejil a la alacena – interrumpió Patricia – me doy cuenta que alguien me lo robó.

- - Está bien mi amor, lo del perejil fue… bueno, prometo que desde mañana no hay más invitados.

- - ¿Qué? ¡No me digas que invitaste a alguien a cenar! Y ahora qué preparo...


Autor: Nicolás Barrasa


Blog: http://nicolasbarrasa.blogspot.com


Idea Utilizada: "Hay una persona durmiendo. Como todas las mañanas suena el despertador y esta persona se levanta para ir a trabajar. Se despereza, va al baño, luego a la cocina. Y como todas las mañanas, pone pan en la tostadora, la pava al fuego, y prepara un jugo de naranja. Es decir, es una mañana habitual en la vida de una persona, con la rutina que más les guste. Hasta que esta persona abre la heladera para sacar las naranjas, y se encuentra con una deliciosa porción de cuerpo humano. A mí me impactaría más si fuera una cabeza en lugar de un pie, pero como normalmente las cabezas tienen cara, se podría saber rápidamente quién es la víctima, si esta persona la conoce o no. Creo que si la conoce sería mucho más angustiante, pero quitaría un poco de misterio. Bueno, es sólo un punto de partida. Después podrían aparecer más cuerpos, más pedazos del mismo cuerpo, podría ser que la persona se descubre a sí misma en ese cuerpo entonces comprende que fue asesinada, no sé, lo que se les ocurra.

Eso sí, en esta historia basta con una gota de sangre. Me gustaría que vaya más para el lado de la angustia que para el asco o el terror. También estaría bueno algo bizarro. Bueno, no digo nada más si no voy a terminar escribiéndola yo."


Donante: Emilse Mancebo

3 comentarios:

  1. Nico, me encantó. Agarraste para lo bizarro y quedó muy divertido, aunque el personaje principal no deja de ser oscuro.
    Un honor que hayas elegido mi idea y que la hayas desarrollado con tanta destreza.
    En mi opinión sos un tipo muy talentoso, pero lo que más destaco en vos es tu versatilidad.
    Beso grande

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  2. me hiciste reir mucho, faltaba que el perejil estuviera en el frasco del análisis de orina de Enrique !
    Nos dejas a las mujeres un poco espamentosas y que por cualquier nimiedad lloramos!! versatil pero machista!!sabes que lo digo con toda razon ! jajjaj.Beso, Diana ,

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  3. Emilse, te lo dije antes y lo vuelvo a repetir, me hacen muy bien tus palabras! Un placer haber desarrollado una idea tuya.

    Diana, yo creía que mi vanidad estaba completa con el comentario de Emilse, pero no, gracias por el halago de "machista".

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