21 mar. 2010

El vuelo del imperio japonés

El emperador del Japón está en peligro, así como su imperio. El Hombre, un ser malvado, había entregado su espada mágica a un grupo Ninja, no la necesitaba mas. Fue el último habitante de titán, el satélite de saturno y antes de marcharse definitivamente absorbió la energía de todos los habitantes. Lo último que incorporó a su ser fue una mariposa escarlata que se posó en la palma de su mano. La mariposa se entregó por voluntad propia; aún revolotea en las entrañas de El Hombre, es lo único noble que sobrevive en él. Luego realizó un salto cuántico hacia las profundidades del mar de Japón, en donde reina en al oscuridad.
Doce mil guerreros ninja al servicio de El Hombre esperan a las puertas de imperio con cadenas, venenos, pócimas y bombas. Cuentan con un grupo selecto de arqueros a caballo, que embeben las puntas de las flechas en sus propios hígados envenenados. Esperan atentos la orden de “atacar”.
El emperador sabe que algunos son expertos en el arte del disfraz, teme que haya algún ninja camuflado entre sus colaboradores. Desconfía sobre todo de las ranas. En el agua del estanque croan melodías que hechizan a los samurais volviéndolos débiles y enamoradizos. Los samurais ya no quieren combatir, besan a las ranas, beben sus jugos, atraviesan umbrales, ensueñan con jardines encantados, se vuelven poetas.
Un anciano sabio con los pies sumergidos en el estanque por mas de dos mil años, vaticinó el comienzo de un período negro para el reino y poco a poco se fue sumergiendo hasta desaparecer y convertirse en una luz tenue. Depositada en el fondo es lo único noble que sobrevive en el estanque.
La invasión comienza cuando la espada mágica derriba de un solo golpe las murallas del imperio japonés. Los muros, antes infranqueables e invencibles se deshacen como arena entre los dedos.
Los samurais repiten el nombre del emperador creyendo que esto los hará eternos. Caen descuartizados por los ninjas formando una maza de carne, huesos, sangre y andrajos.
El emperador corre al estanque, acaricia con sus pies a la rana luminosa en el mismo momento que una flecha atraviesa su pecho.
La rana crece y se transforma en un samurai, el mejor samurai. Arremete contra los invasores destrozándolos de a cientos.
En el fondo del mar, la mariposa escarlata perfora las entrañas de El Hombre. Con su aletear levanta una marea demente que baña el imperio, mezclando fragmentos de cuerpos, cuero, pezuñas, flechas, rituales, cabelleras, sangre, aullidos.
El samurai y la mariposa lanzan los restos del Japón hasta los confines de la galaxia. En el trayecto arrojan por la borda despojos de un pasado que desean olvidar. Al fin anclan en titán. El samurai hunde su espada en la superficie por cuatro veces. El imperio extiende sus raíces en las cicatrices que deja la espada. La mariposa aletea y la brisa perfuma el nacimiento del nuevo imperio.



Autor: Jorge Castagna
Blog: http://manijulio.blogspot.com/

Idea Utilizada: "Una ranita que se convierte en un samurai y un ninja que usa la espada de He-Man"
Donante: Kevin GyS

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